6 ene. 2013

NARANZARIAS

 DOMINGO, 6 DE ENERO 





La Naranzaria, almacén de naranjas (naranza, dialecto veneciano), se encuentra al bajar el puente de Rialto por el lado contrario por el que baja todo el mundo siguiendo el cartel que dice "-----> S. Marco".
El que llega a Venecia se dirige impepinablemente a la plaza San Marco. Allá van todos.



Si tomas el otro lado del puente llegas justo a uno de los flancos de la antigua Naranzeria. Unos soportales albergan varios locales donde se puede comer bien y beber buen vino. Uno se llama Naranzeria y sí, va todo el mundo y tiene sushi ... pero el Bancogiro tiene más solera y en su barra se piden de pie los spuntinos (picoteos) del aperitivo y las copas de esos blancos y proseccos de los que hablaba, y los de la zona que van desde hace años, siguen yendo hoy. Por algo será.



Un poco más adelante se encuentra el mercado que diariamente ofrece todo lo que da la "huerta" de la Rivera del Brenta. Alcachofas, radicchios trevigianos, con los que la gente de aqui hace risotto. Si les preguntas si sólo hacen risotto de radicchio, te dicen : "bueno a veces también lo hacemos con calabaza".




Siguiendo en esa dirección se atraviesa el quartiere Polo y se llega al de Dorsoduro.
En Dorsoduro está el Palazzo Venier dei Leoni, donde Peggy Guggenheim dejó su colección para la posteridad.
El quartiere de Dorsoduro termina con la Basílica de Santa Maria de la Salute y la Punta de la Dogana.



"La Salute" de cerca y en la distancia. Qué diferencia! 
Su cúpula le da al Canal Grande una luz diferente y en dias de niebla es aún más impresionante.







Desde la Punta de la Dogana el invierno con menos tráfico de barcos deja ver San Marco a la izquierda y a la derecha la Basilica del Redentore en la isla de la Giudecca. 
La Fiesta del Redentore en la tercera semana de julio llena toda esta zona final del Canale Grande, entre San Marco y la Giudecca, de barcas engalanadas de rojo y el cielo de fuegos artificiales.


Los venecianos son "marinaios". La tradición es antigua y la necesidad hace que cualquiera sepa usar bien los remos, tenga una barca y los privilegiados sean patrones de barco que pueden llevarte en un momento a ver la Bienale, al Lido a tomar el aperitivo o hasta Croacia en verano cuando la ciudad repleta de turistas se les hace insoportable.




No te puedes olvidar del agua. La escuchas, se ve impregnada en los muros y está dispersa en el aire. 
Aunque haya campos (plazas) y calles donde no se vea.



De repente, a través de un soportego o pasaje aparece de nuevo.



Y esa presencia ineludible y todos sus reflejos no te abandonan hasta que no llegas a tierra firme.






2 comentarios:

  1. CURIOSO, NUESTRA DAUGHTER HA ESTADO AHÍ ENTRE EL 30 Y EL 7 CON SUS MARIONETAS POR LA CALLE Y LOS CANALES, IGUAL HABÉIS COINCIDIDO.
    LAS FOTOS, NORMALITAS, SOLE, JE, JE.

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